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viernes, 21 de noviembre de 2008

Fábulas

En algunas fábulas orientales, que las mitologías no dejan de repertir, la figura desdibujada de un mercader que parte en busca de un tesoro a una tierra lejana evoca el camino del autoconocimiento. Si además ese hombre se topa con su homónimo o su par, de tal manera que el encuentro tuerza el rumbo del primero, estaremos ante el avatar y seguiremos con atención la gesta de ambos individuos que construirán dos versiones del destino, dando un sentido moral a la historia. Y finalmente uno se queda cabilando sobre la posibilidad de un hallazgo semejante en la propia conciencia, pero mientras comienza mentalmente a desorganizar arcones o desenterrar lozas en los jardines imaginarios, ese otro se hace presente sin su barba literaria, y se nos parece amenazadoramente... por eso intenta disuardirnos con una zuzurro o con un roce de los dedos amarillos. Y volvemos a este presente cotidiano que se recorre en otras paginas, en donde todo vuelve a suceder.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El loco

Jack Nicholson en el resplandor, Hugo Soto en Hombre mirando al sudeste o el K-pax de Kevin Spacey, el tipo de galera que patina por Corrientes, la carta inexplicable del tarot con el juglar desdibujado, Kalil Jibram con las tapas arruinadas, el que atraviesa una avenida cualquiera con un auto caro a gran velocidad, otro que espera y desespera en una esquina mientras piensa a los gritos, un adolescente que comenta con otro una porno en el colectivo repleto, un viejo que prende el cigarrillo nuevo con el vestigio del anterior, un cana que aparentemente le hace el amor a un celular, el retador que sacrifica las facciones a los puños desmedidos del campeón de cualquier categoría, Benedicto XVI tarareando en latín, Hugo Chávez de uniforme en cadena nacional de un país prestado, cada uno de los que apuran una tarjeta magnética a las 7 de la mañana, el que se olvida de sus hijos, en la vida o en un shopping, por años o minutos, Piti alvarez devorando una cucharada de moho y el que disfruta el momento, el dueño de las vidas de otros; lo realmente terrible es la locura, que decide de repente y sin aviso, mostrarte como es morir un poco todos los días.

martes, 11 de noviembre de 2008

Esperar

Un paréntesis, un pensamiento suspendido, un compás de espera con la forma de una nariz contra un cristal empañado, un silencio del otro lado de una línea enmudecida, una tanda comercial interminable, un repaso silencioso de respuestas posibles, una línea de espaldas preocupadas y hormigueantes delante de un mostrador o un cuchicheo de risas en la puerta de un restaurante, una expresión de deseo congelada mientras gira la ruleta, el suspenso en una esquina, la metáfora de un nuevo sabor que se acerca a la boca a bordo de una cuchara, dedos nerviosos que sacuden un sobre con noticias, ojos fijos en un asiento donde alguien se contornea apenas preceptiblemente hacia la puerta, las cuadras que nos separan del abrazo o del llanto, cada segundo del viaje... y frente a todas ellas, la espera interminable de una palabra, de un signo mínimo, de una razón que sostenga este minimo presente.

Mañana de sol

Días como hoy son los que espantan a cualquier deprevenido. La acidez del café mal endulzado que se desparrama sobre el ánimo sonmoliento de la llegada tarde. La misma pesadez de siempre y ese paso de las horas en coma. La incandescencia repelente del cubículo que nos oprime suavemente. Nada pasa en esta mañana interminable con el sol acariciando el universo paralelo del afuera, hacia donde la memoria se estira con la punta de los dedos mojados. Los sonidos metálicos, como diminutos insectos eléctricos, se desparraman delante de los ojos irritados. Un olor a nada de alfombras de alto tránsito se enreda en las conexiones que inmobilizan los cuerpos. Mientras, alguna que otra conciencia dehilachada se sienta en la carretera de un teclado para ser atropellada.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Uso de la tilde

Para algunos es todo lo mismo. Se llama acento diacrítico al que se utiliza para distinguir las acepciones las palabras, como la diferencia entre que "sólo" sea un problema estar solo los días de lluvia, y que no "sólo" ocurra sino que se recurra a la melancolía. El y "él" usados indistintamente, sabiendo que siempre se omite una palabra que nos queda silenciada pero anudada de sentido. Por eso podríamos abolir esta regla absurda, especialmente porque hace tiempo que todos decidimos confundirnos y empezar a vivir indistintamente, en la mas obsena ambigüedad. Ya no sabemos si el futuro es lo que esta adelante, si los otros son realmente algo distinto de esa voz que nos retumba en la cabeza, ni si hay una dirección hacia la cual encaminarse, con la posibilidad de que se demuestre s/n. Porque todo cambia siempre de un momento a otro, de todo se vuelve. Que para algunos sea todo lo mismo, entonces. Y abandonamos para siempre ese párasito de la lengua que nos obliga a que "éste"tenga siempre su significado explicitado, para distinguilo de "este" otro, donde sea que "esté". Que puede ser tan cerca o tan lejos.