Hay cosas que uno lee en los libros y a fuerza de repetirse adquieren cierta entidad, como de recuerdos prestados. Son las situaciones críticas que ya forman parte de los clásicos, de lo universal. Siempre me impresionó en este sentido la génesis de la locura. En las novelas románticas de heroínas, el relato de la pérdida de la razón suele constrirse a partir de pinceladas sombrías e incrementales, llevando lentamente a la degradación. Capítulo aparte para la demencia de las madres, una de las causas más terribles de la horfandad prematura, especialmente en los personajes de las niñas. La evocación de una desolación injusta y funesta se completa a partir de este incidente. Las descripciones de asilos y hospitales mentales, en los que se enmarca la degradación física y moral de las protagonistas completan el sino trágico de la narración. En casos como este, felizmente la realidad no se compara a la ficción.