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Buenos Aires es linda para arriba. Mi caso es caminar hasta que Entre Rios se vuelve Callao o desde que Rivadavia juega a ser Avenida de Mayo. Y tratar de capturar con los ojos los balcones, las columnas, las cupulas. Profana de arquitectura y arte decorativo, lo que me impresiona es el esfuerzo y el amor por el detalle. Pienso en los abuelos de mis abuelos que se inventaban una cuidad para pocos. Y ahora somos demasiados. Y me dan vueltas en la cabeza los olores y las caras desde el piso. De nuevo me quedo absorta en la bandada de palomas. Sobre todo, porque ellas si pueden volar.