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lunes, 19 de julio de 2021

En la pista l

El maestro de ceremonias no sale y en las gradas el público distraído. De pronto el mago ya está en la pista con la capa negra y la mujer dispuesta en la caja. Es vieja y está cansada y si verdugo la presenta pintada exageradamente, en los labios una sonrisa falsa y roja. Podrá pensarse que está de pie sostenida solo por las paredes de metal que la rodean y de repente la espada brilla en el aire y por la imágen de colores del frente del se clava en la ranura del pecho.
No vemos la sangre desde las gradas, pero estábamos expectantes del último estertor y de la reverencia final del cirujano que no será llamado asesino.