Porque se construye de a poco. Porque los puentes son endebles todavía. Porque nos encontramos misteriosamente. Porque trabajamos en las diferencias. Porque nos pertenecemos. Porque somos nosotros contra el mundo. Porque hablamos de lo que podemos cambiar. Porque creamos otros mundos posibles. Porque nos movemos juntos. Porque somos felices...
Y porque seguimos luchando juntos. Y porque el respeto es la base de la comunicación compartida. Y porque los proyectos se concretan. Y porque los caminos se transitan. Y porque los acuerdos se materializan y nos encierran. Y porque desde afuera de estas paredes nos acecha el ruido.
Pero no porque no supimos comprender las distancias, ni porque no superamos los duelos, ni entendimos los matices, ni porque no separamos los anhelos, ni por el ansia de saltar agarrados de las manos.
Un día simplemente ya no hubo nada que decirnos.